Revisión y
educación
Revisión clínica adaptada a su edad, técnica de cepillado con padres delante y consejos de dieta según etapa.

Revisiones, prevención, selladores y ortodoncia temprana para bebés, niños y adolescentes. Sin prisas, sin gritos, sin trauma: a los niños hay que ganárselos antes que tratarlos.

La odontopediatría no es «odontología en miniatura». Es una especialidad propia que combina técnica clínica con manejo de conducta infantil. Sabemos cuándo intervenir, cuándo esperar y —sobre todo— cómo presentarle la consulta al niño para que quiera volver.
«Si conseguimos que un niño venga a su revisión sonriendo, ya hemos hecho el 90% del trabajo.»
Una guía rápida de las edades clave en el desarrollo dental infantil — para que sepáis qué mirar y cuándo traerlo a consulta.
Erupción del primer dienteincisivo central inferior
Dentición temporal completa20 dientes de leche
Primer molar definitivo«muela de los 6 años» — clave para selladores
Dentición mixtaconviven dientes de leche y definitivos
Dentición definitivamomento de ortodoncia
Atención completa desde el primer diente hasta la adolescencia. Todo coordinado en la misma clínica con un mismo equipo, sin tener que repetir historia en cada visita.
Revisión clínica adaptada a su edad, técnica de cepillado con padres delante y consejos de dieta según etapa.
Aplicación profesional de barniz de flúor cada 6 meses. Refuerza el esmalte y previene caries en etapas de mayor riesgo.
Resina protectora en los surcos profundos del primer y segundo molar definitivo. El tratamiento preventivo con mejor evidencia contra la caries infantil.
Tratamiento dental para reparar caries, fracturas o desgastes que utiliza materiales del mismo color que el diente.
Cuando la caries llega al nervio del diente de leche, lo conservamos hasta el recambio natural. Evita la extracción y la pérdida de espacio.
Cuando se pierde un diente de leche antes de tiempo, fabricamos un dispositivo que evita que el resto se mueva y deje al definitivo sin sitio.
Aparatos sencillos entre los 6 y los 11 años para guiar el crecimiento de los maxilares. Una intervención pequeña ahora evita una compleja a los 15.
Caída con golpe en la boca, diente movido o partido. El pronóstico depende de actuar en las primeras horas.
Evaluamos succión digital prolongada, respiración bucal, deglución atípica. Acompañamos al niño y a la familia en la retirada progresiva.
Una técnica clásica de manejo de conducta en odontopediatría: explicar, enseñar y solo después hacer. La sorpresa es lo que asusta — la información, no.
Antes de hacer nada, explicamos al niño lo que vamos a hacer con palabras de su edad. Sin tecnicismos, sin engaños y sin minimizar — si algo va a sentirlo, se lo decimos.
«Te voy a contar gotas mágicas y a contar tus dientes con un espejito brillante. Tú me ayudas, ¿vale?»
Cada instrumento se le enseña primero al niño, fuera de la boca. Que vea cómo es, cómo suena, cómo se mueve. Si quiere, lo toca. Si le da reparo, lo dejamos en su mano.
Le ponemos el aspirador en la mano y «aspira» una gota de agua de la encimera. Le hace gracia. Ya conoce al «elefantito».
Solo después de contar y enseñar, hacemos. Mantenemos el contacto verbal todo el rato, le decimos cuánto queda y celebramos cada pequeño paso. Salir contento es parte del tratamiento.
«Ya casi acabamos, te queda una muela. Después eliges adhesivo y te haces una foto con el doctor.»
Cinco consejos rápidos según la edad de vuestro hijo o hija. Si tenéis dudas más específicas, vienen muy bien en la primera visita.
Leche, infusiones o zumos en biberón mientras duerme provocan caries del biberón en los incisivos superiores. Después de los seis meses, agua y nada más durante la noche.
Lo hacéis vosotros — el niño aún no controla. Pasta con 1000 — 1450 ppm de flúor en cantidad mínima. Sin enjuagar, solo escupir.
Después de los 3 años puede deformar el paladar y provocar mordida abierta. Retirada progresiva mejor que prohibición brusca. Hablamos con vosotros si cuesta.
Salen detrás de los últimos de leche, sin tirar ningún diente — muchos padres no se dan cuenta de que ya están. Sellarlos cuanto antes evita la mayoría de caries de la adolescencia.
No siempre se trata a esta edad, pero la valoración es clave: muchos problemas se resuelven mucho mejor mientras la mandíbula sigue creciendo.
Los traumatismos dentales infantiles son frecuentes — sobre todo entre los 7 y los 10 años. El pronóstico depende mucho de los primeros 30 minutos. Guardad este protocolo y llamadnos inmediatamente.
Buscad el diente o el fragmento. No lo limpiéis con jabón ni cepillo. Cogedlo por la corona, nunca por la raíz.
Guardadlo en leche fría (mejor opción) o, si no hay, en suero fisiológico o saliva del propio niño en un vaso. Nunca en agua.
Llamadnos antes de salir de casa. Os orientamos por teléfono, buscamos hueco lo antes posible y os esperamos en la clínica.
Diente de leche: nunca se reimplanta. Diente definitivo: tenemos 30 — 60 min para que pegue. Tiempo es todo.


Si nunca ha estado en un dentista, mejor venir antes de que duela nada. Le enseñamos el gabinete, lo conocemos sin prisas y os damos las pautas para su edad.
Si ya viene con miedo de otra experiencia, nos lo contáis y empezamos de cero. Sin prisa y sin esperar resultados en la primera cita.